Lo anunciaron en televisión

Lo anunciaron en televisión

Jonathan vivía solo en un edificio de departamentos. Aunque tenía varios familiares, casi nunca los contactaba pues decía que le molestaba que siempre le refirieran las mismas cosas. Sus únicos compañeros inseparables eran varias antologías de leyendas de terror que había coleccionado.

También le gustaba poner la televisión en el canal ocho, ya que ahí todos los miércoles pasaba un programa de asesinos seriales y leyendas sin resolver. El capítulo de ese día trataba sobre el destripador de Jacksonville, un asesino que había conseguido salir absuelto de los nueve cargos que las autoridades le habían asignado.

En el reportaje periodístico dijeron que a que el individuo no se le ha visto por la unión americana en más de cinco lustros, pero que justamente en cuanto terminara la emisión de ese día, se cumplían exactamente 18 años de su primer asesinato.

La localización de donde ocurrieron aquellos actos de barbarie, se hallaban a unas pocas manzanas de la casa de Jonathan, lo que hizo que un millar de escalofríos recorriera su cuerpo sin cesar.

El programa de televisión avanzaba y el ambiente se ponía cada vez más denso. A tal punto que Jonathan tuvo que levantarse de su silla a prender la luz, pues el miedo que percibía era incontrolable.

Lo peor es que en el momento en que haber encendido la luz del corredor, alguien llamó a su puerta:

– ¿Quién está ahí? Preguntó Jonathan muy asustado.

– Soy yo, Freddy tu vecino ¿me podrías prestar mis llaves por favor? Las olvide en la oficina y no puedo entrar a casa.

A Jonathan le pareció rara esta situación, ya que Freddy se caracterizaba por tener una excelente memoria. Sin embargo, sin asomarse la mirilla abrió la puerta, sólo para encontrar que un extraño sostenía la cabeza de su amigo.

En la mano derecha del extraño, se observaba un cuchillo ensangrentado. Los demás fueron lamentos y alaridos, que quedaron registrados en las cámaras de seguridad del pasillo.

Desgraciadamente en el momento en que llegó la policía, el asesino de Jacksonville ya había dejado la escena.

Mi consejo es que no abras la puerta sin estar seguro de que detrás de ella se encuentra un conocido tuyo.

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