La rana Renata

La rana Renata

Acomodando las distintas porciones de mi librero, me di cuenta de que existían muchos títulos que no había leído nunca. Los compré solamente por dos razones principales: la primera porque su nombre me pareció atractivo de la segunda era (aunque suene mal) para llenar los espacios vacíos.

El caso es que bajé un tomo de color verde que decía «Nuevas Fábulas volumen II». Revise el índice y éste comenzaba con las aventuras de una ranita muy simpática. Me acomodé en la cama y comencé mi sesión de lectura de cuentos cortos.

Renata era una rana que solía estar afligida, ya que su reducido tamaño le impedía participar en diversas actividades cotidianas. Con sus amigos. Por ejemplo, no croaba tan fuerte como sus amigas. Tampoco podía nadar grandes distancias debido a que se casaban con mucha facilidad.

Un día mientras estaba haciendo unas compras en el mercado, escuchó que en la televisión un reportero decía:

– Aviso urgente, les informamos que un pequeño renacuajo ha caído en la zona del coral. Los cuerpos de rescate ya se encuentran trabajando en el lugar pero nadie ha logrado pasar por las aberturas.

Hasta ahora no se ha utilizado la fuerza bruta, puesto que eso de acuerdo con los especialistas provocaría que el coral colapse y aplaste al pequeño. Si conoces alguna rana que pueda hacer ese trabajo, ven a la siguiente dirección…

Renata sabía que ella era la única que podía llevar a cabo tal proeza. Sin pensarlo dos veces fue nadando hasta el lugar indicado. Cuando la vieron llegar, los rescatistas notaron que ella no tenía ninguna instrucción especializada.

– Señorita, usted no puede estar aquí. Esta es un área restringida.

– Se lo suplico, déjenme pasar. Yo puedo nadar a través del coral sin romperlo, soy lo bastante pequeña.

– Puede funcionar. Está bien hágalo.

Renata pasó por la hendidura y tomó al renacuajo con cuidado hasta que lo llevó a un sitio seguro.

La madre del pequeño le agradeció a la joven rana, quien de la noche a la mañana pasó a convertirse en una celebridad.

Hoy en día Renata es jefa de una brigada de rescate. Eso demuestra que no existen límites si tienes entereza.

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