La mestiza del Puerto de Veracruz

La mestiza del Puerto de Veracruz

Aunque en las demás líneas voy a referirme a la historia de la Mulata de Córdoba, he decidido titular este artículo de esa manera, con el fin de dotarlo de originalidad. Veracruz es un estado lleno de misticismo y magia.

La gente que allí vive es cálida y de gran corazón. Quizás por eso apareció en ese lugar una hermosa mestiza de piel oscura a quien los pueblerinos rápidamente le otorgaron el apodo de «la mulata».

Más pronto que lo que canta un gallo, la muchacha ganó fama y fortuna, pues se dedicaba a elaborar pócimas que curaban cualquier mal que pudiera surgir. Desde los más pequeños y simples de arreglar, como por ejemplo «el mal de amores» o enfermedades tremendamente nocivas.

Al paso de los años, la leyendas de mexico de terror, la fueron acompañando pues las personas rápidamente se dieron cuenta de que algo raro pasaba con la apariencia física de la mulata. Esto porque a pesar de que las décadas transcurrían, la chica se seguía viendo exactamente igual que la primera vez.

Por otro lado, no podemos olvidar que en ese tiempo, las autoridades eclesiásticas tenían un poder casi absoluto en la toma de decisiones importantes. Y para nada sería bien visto que una «santera» les robara a sus fieles.

Otra cosa que debemos mencionar es que de acuerdo con los registros históricos, el tiempo en el que se desarrolla esta leyenda es a mediados del siglo XVI. Dicho de otra manera, estamos inmersos en pleno auge de la colonia.

Varios individuos que le investigaron, se percataron de que en su casa pasaban cosas extrañas. Por ejemplo, por la noche, eran apreciables unas luces muy intensas (algo imposible de lograr con la tecnología de ese momento).

Muchos llegaron a pensar que la mulata tenía tratos con el mismísimo diablo. Luego de cientos de intentos por fin los enviados por la inquisición, lograron apresarla. Posteriormente, la trasladaron hasta la Ciudad de México, para que fuera juzgada en las oficinas centrales de la inquisición.

Los hechos acontecidos durante la estancia de la Mulata en presidio, los abordaremos en otra ocasión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *