Cuento te terror las inseguridades de Fabiana

Cuento te terror las inseguridades de FabianaLos psiquiatras dicen que cada cabeza es un mundo y que por tanto la realidad puede ser asimilada de manera distinta por los individuos. Este fue el caso de Fabiana, una mujer que tras 15 años de matrimonio empezaba a dudar de su marido. Clínicamente a esto se le conoce como «la crisis de la mediana edad» e inicia cuando los primeros signos del envejecimiento empiezan a ser visibles en una persona. Si a eso le sumamos que los amigos de ella no perdían la oportunidad de calumniarlo, estamos en presencia de un cuento de terror.

Fabiana comentaba que ese cuento de terror le estaba destrozando el alma y que su cordura no resistiría más. Antes de que ocurrieran los hechos funestos que cambiaron su vida para siempre, se dedicó a vigilar a su marido como si fuese un detective privado. Le contaba la gasolina utilizada durante la jornada laboral y si por alguna razón sus cálculos no coincidían con los trayectos que él debería haber realizado durante el día, se ponían a discutir hasta la madrugada.

Un viernes por la noche, en el que su esposo no había llegado a casa, le marcó al teléfono móvil y al no obtener respuesta decidió llamar a la oficina. Fabiana gritó llena de rabia en el momento en el que Mildred, la asistente de su esposo tomó la bocina:

– ¡Qué hace esa mujer ahí! Me estás engañando con ella, pues que te aproveche. Cuando vengas te darás cuenta que habrás perdido tanto a tu mujer como a tus hijos. Expresó.

Sin decir más, la mujer cortó la comunicación sin dejar que su marido tuviera tiempo para explicarse. Sabiendo de lo que su esposa era capaz de hacer, salió a toda prisa de la oficina con dirección a su hogar.

Mientras tanto Fabiana cogió un cuchillo de la cocina y fue al cuarto de sus niños. Con un movimiento rápido y preciso les cortó el cuello, así que por fortuna no sufrieron. Después tomó la daga embebida en la sangre de sus vástagos y se cortó las venas para luego apuñalarse en el corazón hasta morir.

La escena era terrible, había sangre por todos lados. El pobre hombre perdió la razón y ahora se encuentra recluido en un manicomio.

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