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Estructuras dramáticas de las obras de teatro

Estructuras dramáticas de las obras de teatro

Tanto las obras de teatro clásicas como las actuales, conservan las características básicas que le dieron su origen a este tipo de arte.

El primero de los estilos que se debe estudiar es el drama, ya que combina de forma sutil aspectos cómicos y trágicos. Por esa razón, los estudiosos del teatro afirman que esta estructura es la que mayor conexión presenta con los seres humanos, puesto que se asemeja a la realidad que enfrentamos día con día.

Por ejemplo, en una puesta en escena dramática nos podemos encontrar con que el protagonista tiene que sobreponerse a un conflicto que lo perjudica de forma física o moral. Lo que más llama la atención es que el autor puede darle la oportunidad a este individuo de salir triunfante de las vicisitudes que le tocó sortear o bien ponerlo de frente a la derrota.

De esta manera, el desenlace que se presenta en esta clase de obras de teatro, se generará gracias al cúmulo de circunstancias que aparecieron en los actos anteriores.

La segunda de las estructuras dramáticas se encuentra reservada para la tragedia. Los dramaturgos de la Grecia antigua sentaron las bases en cuanto a la redacción de estos textos. Se dice que el objetivo fundamental que persiguen las tragedias es impactar fuertemente en el público.

Es decir, que los espectadores se vean de alguna manera reflejados en los personajes que están sobre la tarima, para que a su vez puedan encontrar una solución al problema que los perturba internamente. Desde un sentido más analítico, podríamos decir que si todo sale bien, los concurrentes serán partícipes de un ejercicio catártico.

Por último, versar sobre la estructura de la comedia es algo muy complejo, pues hay que hacerlo con sumo cuidado. En un texto cómico, se pretende externar los defectos de la gente de una manera divertida. Para conseguir esto, se utiliza la exageración y la sobreactuación. Casi siempre en el final de la obra se tiene un final feliz y además se le brinda a los asistentes una moraleja.

Musicales de Broadway

 Sinceramente me resultó muy difícil hacer una lista que incluyera las obras de teatro más representativas de esta importantísima ciudad neoyorquina. Historias van e historias vienen, pero siempre hay unas que aunque dejen la cartelera por algún tiempo, a fin de cuentas regresan de manera triunfal

En esta entrada haremos referencia de las que han traspasado fronteras a nivel mundial y que no importando ni el territorio, ni el idioma en el que se presenten, generan prácticamente la misma euforia en el público.

Musicales de Broadway

– Chicago La primera vez que esta obra vio la luz como un musical, fue en el año de 1975. Su trama retrata algunas fallas del sistema de justicia, al encontrar a dos estrellas famosas inocentes del crimen que se les imputaba.

Al igual que otras representaciones, ésta ha tenido varios elencos, siendo el más recordado, aquella alineación de hace exactamente 18 años (1996). Se estima que la totalidad de funciones sobrepasó las 6900.

Seis años más tarde aquella fecha, fue llevada al formato cinematográfico con similares resultados, logrando conquistar el premio de la academia a mejor película. Asimismo, su recaudación mundial sobrepasó los 300 millones de dólares.

– Los miserables Podría afirmar sin temor a equivocarme que todas y cada una de las personas a las que les gustan los musicales de Broadway o sencillamente las obras de teatro hemos tenido aunque sea un somero contacto con la magnífica novela de Víctor Hugo, de la cual esta puesta en escena se nutre.

Por increíble que parezca, la primera vez que se llevó al teatro con el fin de dotarla de una partitura musical, ocurrió en Francia, cuando apenas iniciaba la década de los 80. Siete años más tarde llegó a Nueva York anunciada a bombo y platillo. El vestuario, la trama, lo profundo de los personajes entre otras muchas cosas, son algunos de los elementos que convierten a este «retrato de la Revolución Francesa» en algo inolvidable.

Musicales de Broadway

– Cats Escrito expresamente por Andrew Lloyd Webber para convertirse en un musical, a la fecha continúa siendo uno de los consentidos. El personaje más icónico de esa obra de teatro es Grizabella quien es la encargada de cantar «Memory», una bellísima canción que en instantes hace que toda la audiencia se sumerja por completo dentro de las notas musicales.

Es uno de los musicales de Broadway más longevos, ya que duró más de 20 años en cartelera de manera ininterrumpida. Asimismo, su texto ha sido traducido a más de 18 idiomas y entre la lista de países en los que se ha presentado figuran algunos latinoamericanos destacando México y Chile.


Musicales de Broadway

– El fantasma de la ópera Nos encontramos ante la «reina» de las obras de teatro pertenecientes a este género. No únicamente porque ha podido mantenerse en cartelera por más de dos décadas, sino porque tiene la peculiaridad de que todas sus funciones se han dado con el boletaje agotado. Algo inaudito, más si consideramos la situación económica que venimos viviendo desde hace ya varios años.

Desde su estreno en la unión americana, ha cosechado innumerables premios entre los que destacan los famosos «Tony». Eso sin mencionar la inmensa cantidad de preseas que ha logrado en otros territorios.

El único punto negativo de la exportación de musicales de tal envergadura, es que casi siempre «quedan a deber», pues sus estrellas principales no poseen la trayectoria esperada.

Obra de teatro La última justa

Obra de teatro La última justa

Narrador: Bábil observó cómo su señor entraba apresuradamente al establo. Aquel hombre de avanzada edad y de cuerpo magullado, vestía una gruesa armadura de color dorado. Con la ayuda de ambas manos, se quitó el yelmo y comenzó a conversar con su escudero.

Caballero: Vamos Bábil apresúrate, ya casi es mi turno y todavía ni siquiera le has puesto la silla a mi corcel.

Bábil: Señor, el caballo tiene herida una pata, dudo que pueda soportar la justa con esa lesión. Además, a usted le cuesta ya un poco de trabajo mantener firme la lanza. ¿Por qué no se retira de la competencia?

Caballero: No puedo retirarme, tengo un historial y una reputación que debo proteger. Bien sabes que en estos 30 años, nunca he perdido un desafío y dudo mucho que vaya a comenzar ahora.

Bábil: Le suplico me perdone por lo que dije anteriormente, es sólo que me preocupa que alguno de esos nuevos jinetes, no tenga piedad al momento de enfrentarlo y usted termine tendido en el suelo. Sus reflejos ya no son los mismos.

Caballero: ¿Me estás llamando viejo?

Bábil: Esa palabra jamás la usaría a usted, solamente me gustaría resaltar el hecho de que su cuerpo ya ha pasado por muchas batallas. Pienso que es un buen momento para decir adiós a esta práctica que tantas satisfacciones le ha dado. Además su familia se lo agradecería.

Caballero: Insolente, yo puedo alistar mis cosas. Te veré aquí cuando me entreguen el trofeo de campeón.

Narrador: El hombre de la armadura dorada le colocó la silla a su caballo y luego de varios intentos, por fin logró montarlo.
Bábil asomando unas cuantas lágrimas, no pudo evitar exclamar unas palabras…

Bábil: ¡No lo hagas padre te lo ruego!

Caballero: Hijo mío, sabes que te quiero pero salir abatirme en duelos es mi vida. Yo antes que nadie me veo al espejo todas las mañanas y observo que mi cuerpo me pide un descanso. Te prometo que esta será la última vez.

Narrador: el cuerpo sin vida del caballero dorado, apareció tirado en el suelo, apenas 15 minutos después de haber pronunciado ese pequeño discurso.

Ocurrió en una cafetería

Ocurrió en una cafeteríaCamino al trabajo, todas las mañanas Julio César se detenía en una pequeña cafetería para comer un buen trozo de pastel de zanahoria antes de llegar a su oficina. En ciertas ocasiones en las que veía que el dueño del local estaba desocupado, le intentaba hacer algo de plática.

Julio – ¿Sabe en qué estaba pensando don Roberto?

Roberto – Ni idea, pero por favor cuéntame.

Julio – Estaba acordándome de cuando conocí a Claudia, mi primer amor estudiantil.

Roberto – Ah, ya sé quién, la chica que conociste en primero de secundaria. ¿Y por qué vino a tu pensamiento el día de hoy?

Julio – Si se lo digo, me promete que no se burlará de mí.

Roberto – Por supuesto que no me reiré Julito, por algo somos amigos ¿O no?

Julio – Lo que pasa es que un día como hoy, pero de hace 12 años, fue la última vez que la vi.

Roberto – ¿Por qué perdiste contacto con ella?

Julio – Pues es que sólo estuvo dos años en el colegio y cuando uno es adolescente, no le da mucha importancia a cosas como pedirle el teléfono de su casa a su novia. Además, yo nunca he sido de las personas que hablan por teléfono. Lo que yo hacía era ir a su casa a visitarla por las tardes.

Roberto – Pues ahí esta ¿por qué no seguiste visitándola?

Julio – Muy sencillo, faltando tan sólo dos meses para salir de vacaciones de verano en segundo año, tuvimos una muy fuerte discusión cuando me invitó a ver una obra de teatro romántica. Ya desde el título la cosa pintaba mal, creo que se llamaba «Mi verdadero amor» o algo muy parecido.

Ocurrió en una cafeteríaLe dije que yo en mi vida iba a ver una obra tan cursi como esa. Entonces ella se molestó muchísimo y dándome un empellón me comentó que nuestra relación había terminado. Luego de seis meses sin saber nada de ella, fui a buscarla, únicamente para encontrar que su casa ya pertenecía a otra familia.

Pregunté frenéticamente a los vecinos y compañeros del colegio si alguien conocía el nuevo domicilio de Claudia. Lo malo fue que nadie me supo dar razón de ella.

Entonces como le comento don Roberto, ha pasado más de una década y no he podido olvidarla. Un pensamiento que tengo metido hasta la médula es «Y si las cosas hubieran sido diferentes». Paradójicamente creo haber dejado escapar a mi verdadero amor.

Roberto – No te mortifiques Julito, ya sabes lo que dicen «un clavo saca otro clavo». ¿O qué? Me vas a decir que no has salido con otra mujer en todo ese tiempo.

Julio – Sí, pero no he podido volver a sentir mariposas en el estómago.

Roberto – Caray, mira la hora ya casi son las nueve de la mañana. Creo que se te hizo tarde. Además perdona que te deje pero tengo que ir a atender a una clienta que acaba de llegar.

Julio vio el reloj y se levantó rápidamente de su asiento. Al voltearse rumbo a la puerta, pudo observar a una mujer que le pareció familiar.

– Esos ojos yo los conozco. Pensó.

Sin titubear fue hacia donde la dama estaba y le dijo:

– ¿tú te llamas Claudia verdad?

Mujer joven – Sí, bueno, nadie me llama así desde la secundaria. Actualmente utilizo mi segundo nombre, Elena.

Ocurrió en una cafeteríaLa chica hizo todo lo posible para evitar que Julio se diera cuenta de que ella también lo había reconocido, pero su estrategia se desmoronó cuando él la tomó de las manos.

Ese día ninguno de los dos fue a trabajar, pasaron el tiempo charlando.

¿Quién sabe? A lo mejor la chispa del amor se vuelve a encender.

Fin.