Algo extraño

Siempre me gustaba que mi mejor amiga, Raquel, me contara leyendas cortas mexicanas, esas de terror que supuestamente deben de dar miedo y aunque no me creía nada de lo que decía me gustaba el tono que usaba al narrarlas. A veces se trababa o se quedaba en silencio para recordar como seguía la historia pero era en esas pausas que yo analizaba lo que había dicho por supuesto ninguna tenían sentido, eran absurdas.

Tome algunas de las leyendas cortas de terror que me contó e intente escribir un cuento que tuviera sentido, me tome varios días para corregirlo y darle consistencia, no le dije nada a Raquel para que no se entrometiera y al final termine cambiando mi idea. Cuando al fin la tenía completa se la mostré para que ella lo narrará y me diera su opinión. Lo estaba leyendo y al finalizar se quedó muda por varios minutos.

  • ¿Qué pasa? –le pregunte ante su silencio.
  • Tiene que tener más suspenso, cosas de terror… ya sabes –respondió después de varios minutos –Como la del payaso ¿recuerdas?

Le respondí que sí, pero ese ejemplo de ella no me gusto porque la historia del payaso no tenía nada que ver con la mía. Se dice que el payaso era un vecino el cual en vez de hacer reír a los niños los entristecía es por eso que ya no lo contrataban. Era raro y decían que olía a carne podrida. Una vez lo encontraron con una bolsa que se le había caído y eran restos de una persona humana, llamarón a la policía pero él ya se había suicidado.

Ese día dormí en casa de Raquel, en su habitación, me desperté en la madrugada busqué a Raquel y la encontré junto a la ventana, me pare y fui hasta ahí, la toque pero ella se exaltó.

  • ¡No me toques! –dijo frenética
  • ¿Qué pasa? –respondí por su respuesta.
  • Correeeee –dijo Raquel.

No entendí pero salimos por la parte trasera de su casa, corrí en diferente dirección que ella, jamás la volví a encontrar.

Algo extraño

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